Durante décadas, la idea de descubrir restos físicos de civilizaciones extraterrestres (naves espaciales abandonadas, sondas abandonadas o materiales inexplicables) ha cautivado tanto a la ciencia ficción como a la investigación científica seria. Los avances recientes en la identificación de objetos interestelares que ingresan a nuestro sistema solar han movido esta posibilidad del ámbito de la especulación a un área tangible de investigación, lo que ha provocado un debate sobre cuál es la mejor manera de buscar estas “tecnofirmas” y qué hacer si las encontramos.
El auge de los objetos interestelares y la búsqueda de tecnología alienígena
Los primeros visitantes interestelares confirmados, 1I/‘Oumuamua (2017), 2I/Borisov (2019) y 3I/ATLAS (2025), han proporcionado un punto de referencia crucial. Si bien el consenso científico actual favorece las explicaciones naturales para estos objetos, su existencia demuestra que material de otros sistemas estelares ingresa a nuestro sistema solar. Esta realidad ha impulsado un renovado interés en la “Búsqueda de Artefactos Extraterrestres (SETA)”, un subconjunto de la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) más amplia.
Los investigadores ahora están desarrollando activamente técnicas para identificar objetos anómalos entre estos viajeros interestelares. Esto incluye reexaminar archivos astronómicos de décadas de antigüedad y buscar transitorios inexplicables en imágenes históricas del cielo. Beatriz Villarroel, líder del proyecto Fuentes que aparecen y desaparecen durante un siglo de observaciones (VASCO), encontró señales “artificiales” inexplicables en fotografías anteriores a la era espacial, lo que sugiere la posibilidad de que ya existan artefactos pasados por alto en nuestro sistema solar.
Los desafíos de la detección y la verificación
La caza enfrenta importantes obstáculos. Distinguir artefactos extraterrestres de fenómenos naturales, errores instrumentales o incluso desechos espaciales creados por humanos es un desafío. Algunos científicos, como Avi Loeb del Proyecto Galileo de Harvard, interpretan ciertos objetos interestelares como tecnofirmas potenciales, una posición que sigue siendo controvertida. Otros sugieren que el estigma que rodea a la investigación de SETA obstaculiza el progreso, ya que las agencias espaciales federales dudan en financiar misiones dedicadas a una búsqueda tan especulativa.
A pesar del escepticismo, la comunidad científica reconoce la necesidad de métodos rigurosos. Los investigadores están estableciendo criterios para identificar objetos artificiales basándose en materiales, trayectorias o incluso señales de comunicación inusuales. Se espera que el próximo Observatorio Vera C. Rubin, que comenzará a operar en 2025, proporcione una gran cantidad de datos nuevos para esta búsqueda.
¿Qué pasa si encontramos algo?
El descubrimiento de un artefacto extraterrestre confirmado generaría preguntas complejas. ¿Es seguro acercarse? ¿Podría una investigación activa representar una amenaza? Incluso los desechos inertes conllevan riesgos de contaminación o propiedades desconocidas. Más allá de las preocupaciones técnicas, las implicaciones geopolíticas y sociales serían profundas. Michael Bohlander, catedrático de derecho global y política SETI en la Universidad de Durham, advierte sobre un posible pánico e histeria masivos, junto con la necesidad de colaboración internacional.
Sin embargo, muchos científicos creen que tal descubrimiento uniría en última instancia a investigadores de todo el mundo. Adam Frank, astrofísico de la Universidad de Rochester, predice que encontrar pruebas innegables de tecnología extraterrestre sería “lo más grande que jamás haya sucedido en la historia de la humanidad”.
La búsqueda de artefactos alienígenas ya no es una actividad marginal. A medida que los objetos interestelares se convierten en objetivos de observación más frecuentes y que los métodos de detección mejoran, la posibilidad de encontrar evidencia de actividad extraterrestre pasada o presente se vuelve cada vez más realista. La era de la exploración interestelar ha comenzado, y con ella llega la tentadora perspectiva de descubrir los restos perdidos hace mucho tiempo de civilizaciones más allá de la nuestra.
