El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) enfrenta acciones legales por su agresiva expansión de un programa de intercambio de datos que, según los críticos, está eliminando erróneamente a ciudadanos estadounidenses de las listas de votantes. El programa, llamado Verificación Sistemática de Derechos de Extranjero (SAVE), fue diseñado originalmente en 1986 para verificar la elegibilidad de los inmigrantes para recibir beneficios federales. Sin embargo, gracias a cambios recientes, ahora accede a datos de todo el gobierno, incluidos los registros del Seguro Social y del IRS, y los estados lo utilizan para verificar la ciudadanía de los votantes.
El problema: datos inexactos y purgas de ciudadanos
La demanda, presentada por la Liga de Mujeres Votantes y el Centro de Información sobre Privacidad Electrónica (EPIC), alega que el sistema SAVE ampliado está provocando errores, lo que lleva a que los ciudadanos estadounidenses sean marcados incorrectamente como no ciudadanos y eliminados de las listas de votantes.
Los expertos advirtieron que esto podría suceder: las fuentes de datos dispares recopiladas para diferentes propósitos son propensas a ser inexactas. Según la denuncia, en un caso, a un ciudadano estadounidense en Texas llamado Anthony Nel se le canceló su registro debido a datos SAVE defectuosos.
La cuestión no es hipotética. Los funcionarios de Texas anunciaron en octubre que habían identificado a 2.724 “potenciales no ciudadanos” en las listas de votantes. Estados como Florida, Luisiana y otros utilizan SAVE cargando información de los votantes para su verificación.
Por qué esto es importante: erosionando la confianza en las elecciones
No se trata sólo de fallos técnicos; impacta directamente los derechos de voto y socava la confianza pública en la integridad de las elecciones. La expansión de SAVE se produce después de años de afirmaciones falsas sobre un fraude electoral generalizado, particularmente entre los inmigrantes. Incluso si el voto de los no ciudadanos es raro, el uso de datos poco confiables para depurar las listas alimenta la desconfianza.
El DHS no respondió a las solicitudes de comentarios.
Advertencias internas ignoradas
Un Análisis de Umbral de Privacidad (PTA) realizado por los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EE. UU. (USCIS) encontró que los datos de SAVE son propensos a inexactitudes, particularmente con registros anteriores a 1981. El informe marcó a SAVE como “no cumple” con las regulaciones de privacidad porque aún no había emitido un aviso público sobre el intercambio de datos del Seguro Social para controles de inmigración.
La SSA también reconoce el problema: los números de Seguro Social no están destinados a este propósito y la agencia dejó de enviar automáticamente nuevas tarjetas a ciudadanos naturalizados en 2025, lo que significa que los registros pueden estar desactualizados.
El panorama general: ¿una base de datos nacional sobre ciudadanía?
Los críticos argumentan que el DHS se está extralimitando en su autoridad al crear una base de datos de ciudadanía nacional de facto. El Congreso no ha autorizado tal sistema y la agencia está imponiendo efectivamente un requisito federal de prueba de ciudadanía para los votantes sin aprobación legislativa.
El programa SAVE se está implementando a medida que se acercan las elecciones de mitad de período. Las propuestas para requisitos de votación más estrictos, como la propuesta de Ley SAVE, están ganando terreno, y algunos sugieren que Elon Musk apoya poner fin al obstruccionismo para aprobar leyes de “integridad electoral”.
La expansión de SAVE no es sólo una cuestión técnica; es político y genera preocupaciones sobre la supresión de votantes y la erosión de los procesos democráticos. La demanda busca detener el programa, argumentando que viola derechos constitucionales y socava los cimientos de elecciones libres y justas.






























